Michael Waltz no pudo llegar a mayo como Asesor de Seguridad Nacional puesto que el inquilino de la Casa Blanca lo despidió junto con su adjunto.
Pero este asunto se tornó más interesante porque las múltiples presiones que tuvo Trump, desde que se conociera el Signalgate, no fueron las que empujaron al 47° para que tomara la decisión ya que la causa del despido de Waltz fue otra.
Esto fue revelado por el Washington Post, periódico que tiene conexiones duras con las esferas políticas y de seguridad de la capital estadounidense.
De acuerdo con lo reportado, el presidente se enteró que su funcionario había sostenido conversaciones con el primer ministro israelí y sus asesores antes de que se produjera la reunión entre Trump y Netanyahu en febrero pasado.
A Trump le comentaron ese hecho y también le dijeron que Waltz tenía una idea distinta de la suya referida al expediente iraní y que, además, por si no fuera poco, el destituido Jefe de seguridad nacional mantenía una mala relación con otros integrantes del gabinete que gozan de la confianza del presidente.
Se debe destacar que el entorno más inmediato de Trump comparte la visión diplomática como solución del conflicto con Irán y que se tiene que dar preferencia a los intereses de la administración en vez de sostener el plan de Netanyahu y sus aliados de la extrema derecha que plantean que el poder militar de los Estados Unidos tiene que atacar al estado islámico chiita.
Curiosamente, la destitución de Waltz se produjo después de que Trump haya sido entrevistado por tres reporteros de la revista The Atlantic, entre los que figuró el editor en jefe de la publicación, Jeffrey Goldberg, quien fue el comunicador que originó el Signalgate.
Los periodistas del Washington Post señalaron que, pese a todo ello, Waltz era un leal a Trump y que, citando una fuente, “él implementa lo que el presidente quiere hacer, especialmente en política exterior” .
Ahora, Waltz representará a Estados Unidos en las Naciones Unidas.


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