Rusia es plenamente consciente de que no puede confiar en Zelensky, pero tampoco en Occidente. Antecedentes hay, y muchos, para pensar así. Y sobre este eje todo pivota ahora mismo, el de la confianza.
Si nos atenemos a los sucesivos acuerdos (los de Minsk y anteriores), Rusia tendría razones de peso para desconfiar.
¿Qué pasaría si firman un pacto para estar otra vez en la misma situación dentro de cinco años? Recordemos que la OTAN ha ido vulnerando esos acuerdos desde que desapareció el Pacto de Varsovia, y paulatinamente han ido acercándose de forma sibilina a las fronteras rusas.
Zelensky es ya un político amortizado. El cómico que ensalzaron en todo el planeta al pináculo de la gloria, ha resultado ser un bluf. Rusia lo sabe y le está ninguneando.
Ucrania es un país acabado, y con todos sus recursos endeudados durante décadas, ahora el actor tiene que hacer su papel y fingir un acuerdo honroso o teatralizar la negativa, cuando la realidad es bien diferente. Su única salida será el exilio en el mejor de los casos.
Rusia tiene todas las cartas para conseguir una victoria aplastante y va a jugar bien su baza. El acuerdo no le interesa en este momento, y con un ejército ucraniano desmoralizado y en descomposición, se tomará su tiempo para que su posición sea cada vez más fuerte.
En las relaciones internacionales y la política exterior, la confianza está condicionada por la propia fuerza que cada uno tiene para negociar, y en este sentido, Rusia posee, en cuanto a esa capacidad, los territorios conquistados a Ucrania, y que además va a pretender ampliar porque, si este intento de alto el fuego no llega a ningún puerto, Rusia podría pensarse en derivar el conflicto a largo plazo y seguir ampliando su espacio de influencia.
Se añade además el hecho del riesgo que conlleva a medio o largo plazo que Ucrania podría intentar tomarse la revancha, por lo que el escenario más plausible sería la desaparición de la nación Ucraniana que quedaría dividida entre los diferentes actores que se repartirían recursos y territorios.
Por todo ello se antoja bastante complicado cualquier posible acuerdo inminente.


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