LA ACTUALIDAD NO DESCANSA, Y NOSOTROS TAMPOCO

Irán entre la fortaleza militar regional y la base de poder de gestión internacional

3–5 minutos

La trayectoria de ascenso de Irán, en el sistema internacional, no pudo ser interceptada ni destruida por la guerra de la dualidad Trump-Netanyahu, pese a los golpes que le infligieron entre 2025 y 2026.

Estos daños tienen diferentes proporciones, hallándose, entre ellos, las eliminaciones físicas de entendimientos estratégicos que forjaron, primordialmente, en la práctica, un estado que superara las limitaciones ideológicas, las debilidades sistémicas, las contrariedades geopolíticas y las oposiciones históricas.

Nos estamos refiriendo a Alí Jameneí y Ari Larijani, dúo que supo cristalizar, en la práctica organizadora y previsora, un conjunto de principios, ideas y metas que trascendieran las especificidades reducidas y los horizontes de la cortedad temporal.

Planificando la generalidad de las réplicas a múltiples escenarios que se le presentaría al sistema, tanto Jameneí como Larijani dispusieron de las medidas, activos funcionales e instrumentales variados que, hoy, se despliegan desde la primera sala de poder iraní.

Entre estas prefiguraciones, está que Irán sea un centro de poder, una base de gestión cuyos alcances más importantes sean la expansión en Asia Occidental y una participación sustancial e insoslayable en las decisiones mundiales, captando las cuotas de poder que el hegemonismo anglo-norteamericano dejara en su descenso del centro mundial y reconvirtiéndolas para alimentar la elevación de un actor que se originó, con un mensaje propio y unos objetivos intrínsecos, frente a la bifrontalidad de la Guerra Fría, germinó en el contexto de la unipolaridad rectora (de la que Israel constituyó una parte fundamental) y se extendió en la fase transitiva del unipolarismo al multipolarismo, cuando tanto, en las décadas de 1990, 2000 y 2010, los cárteles de poder globales no preveían ni querían un Irán como jugador independiente e influyente en las ecuaciones regionales y mundiales.

Entretanto ellos planeaban el control del mundo separando y excluyendo a los actores de segundo y tercer orden (en sí, al 95% del mundo), los iraníes que, en la actualidad, asombran a tantos expertos, comunicadores y sociedades en general, ideaban y gestaban muchas de las cosas que se ven en la realidad.

Pero hay que tener en cuenta que el camino evolutivo de aquellos que pensaron el crecimiento histórico de Irán no restringían el mismo a la constitución de una fortaleza militar regional que es la que ya, en su casi plenitud, están aceptando los países que componen la región y muchos otros países europeos.

Irán es ya una base de defensa fuertemente preparada para evitar que los estadounidenses y los israelíes alcanzaran sus objetivos de máxima, pero no puede ser una Esparta chiita o islámica ya que, si bien ello le repercutiría en ganancias de supervivencia, pero le coartaría otras aspiraciones trascendentales.

Cuando se transite las dos primeras fases de la postguerra, Irán proveerá de seguridad -gradual- a otras entidades estatales, pero, no obstante, ese rol no deberá ser el más importante en los siguientes 10 años porque, como lo apuntamos anteriormente, esa posición le terminaría jugando en contra en cuanto a futuro geopolítico, sobre todo, cuando se establezcan las macrorregiones geopolíticas.

Uno de los inconvenientes que Irán tendrá para seguir escalando como polo de poder es la reducción o la carencia de entendimientos que sean competentes para dirigir al sistema o al país hacia esos grados altos de estatus geopolíticos porque el modelo espartano no es idóneo para ello ni tampoco el enfoque reductor del clericalismo es el adecuado.

Para ser base de gestión de poder que trascienda el marco regional se precisan perfiles y lineamientos que se asemejen a los que sustentaron a Ari Larijani quien no era un mero filósofo, sino que era un actor capaz de comprender el poder a secas y de actuar sobre la realidad del poder mundial.

De todas formas, en el ecosistema de la inteligencia estratégica iraní hay productos natos que siguen la escuela de Jameneí y Larijani y sabrán sacar ventajas de todas las experiencias acumuladas. Tienen sabiduría de poder.

Con relación a ello, recordamos nuestras palabras del 9 de marzo:

Exactamente, Mojtaba Jameneí tiene el deber de guiar al estado, la nación y al sistema hacia los objetivos y las metas que su progenitor trazo, pero también tiene la obligación de adoptar algunos cambios necesarios dentro de las dimensiones religiosas, políticas, económicas, sociales y geopolíticas del sistema venza las dificultades y trabas mortíferas y se adecue a la reorganización estructural e histórica del ordenamiento mundial para que el Irán de Jomeneí y Jameneí siga existiendo en la próxima década.


Comments

Deja un comentario

NO TE LO PIERDAS:

Afganistán Alemania Arabia Saudí Aranceles Argelia Argentina Armenia ASEAN Australia Azerbaiyán Bangladesh Brasil BRICS Burkina Faso Canadá Chile China Colombia Corea del Norte Corrupción Cristianos Cuba Cáucaso Donald Trump Dólar Egipto Elecciones El Líbano Elon Musk Emiratos Árabes Unidos Energía España Estados Unidos Europa Filosofía Francia Gaza Globalistas Golfo Pérsico Grecia Groenlandia Hungría IA Iberoamérica India Indonesia Inmigración Irak Irán Israel Italia Japón Kazajistán Líbano Madagascar Malí Marruecos Mediterráneo Moldavia Multipolaridad México Namibia Nigeria Nuclear Nuestra América OCS Omán Oriente Próximo Ormuz Oro OTAN Pakistán Palestina Panamá Partitocracia Países Bajos Petromonarquías Polonia Qatar Reino Unido Rumanía Rusia Sanciones Serbia Siria Somalia Sudáfrica Suiza Suramérica Taiwán Tecnología Terrorismo Turquía Ucrania UE Unión Europea Vaticano Venezuela Yemen África

Descubre más desde GEOPOLÍTICA RUGIENTE . COM

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo