La amenaza de Trump de atacar Irán ha puesto el foco en Diego García, una isla del archipiélago de Chagos en el océano Índico, marcada por el colonialismo británico y la limpieza étnica. Con bombarderos B-2 desplegados, este territorio, británico en nombre pero base estadounidense en la práctica, parece prepararse para un conflicto o un farol agresivo.
Ubicada estratégicamente, Diego García permite a EE. UU. proyectar poder en Asia occidental, África oriental y Asia meridional. Ha sido clave en guerras como las de Irak y Afganistán, y ahora podría serlo contra Irán.
Sin embargo, su historia está teñida de injusticia: los chagosianos, sus habitantes originales, fueron expulsados para construir la base. Bajo presión de Washington, Reino Unido separó las islas de Mauricio y ejecutó una limpieza étnica.
En 2024, Londres acordó devolver Chagos a Mauricio, pero el control estadounidense persiste. Diego García sigue siendo una plataforma para la guerra imperial.
De paraíso a tragedia colonial Colonizadas por Francia y luego por Gran Bretaña, las islas Chagos albergaban a una población criolla única. En los años 50 y 60, EE. UU. buscó bases en el océano Índico tras perder opciones en Pakistán y Etiopía. Diego García era ideal, pero requería despojar a Mauricio de las islas y desplazar a sus habitantes.
La limpieza étnica fue brutal: se masacraron perros, se cerró la plantación principal, se cortaron alimentos y medicinas, y los chagosianos fueron forzados a abandonar sus hogares, hacinados en barcos como sus antepasados esclavizados.
Plataforma para guerras sin fin Vaciada y militarizada, Diego García se convirtió en un pilar de la estrategia estadounidense. Fue usada en la fallida misión de rescate de rehenes en Irán (1980), la Guerra del Golfo, y las invasiones de Afganistán e Irak.
Mientras bases en Qatar y Baréin ganaron relevancia, su cercanía a Irán las hace vulnerables a misiles como el Khorramshahr-4. Diego García, a 4000 km de Irán, está fuera del alcance de la mayoría de sus misiles, ideal para bombarderos furtivos B-2.
Un ataque a Irán podría desencadenar una guerra regional, amenazando activos y aliados de EE. UU. La estructura de mando iraní está diseñada para resistir, haciendo los riesgos mayores que los beneficios tácticos.
Una patria perdida Pese a la sentencia de la Corte Internacional de Justicia (2019) y el acuerdo de 2024 para devolver Chagos a Mauricio, la base estadounidense permanece. Mauricio ofreció un arrendamiento de 99 años, sin garantizar el retorno de los chagosianos.
Si la guerra estalla, Diego García podría militarizarse aún más, convirtiendo un hogar en una fortaleza inhabitable. Los chagosianos arriesgan perder sus islas para siempre, víctimas de las ambiciones bélicas de EE. UU.


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