El acercamiento de la Unión Europea (UE) a Asia Central en busca de energía y rutas comerciales alternativas está reconfigurando el panorama geopolítico, dejando a Turquía en una posición cada vez más marginal en su esfera de influencia tradicional.
Tras décadas de relativo desinterés, la UE ha comenzado a ver a las repúblicas turcas de Asia Central —Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán— como socios clave. La guerra en Ucrania y el corte de suministros energéticos rusos aceleraron este giro. En abril, Samarcanda (Uzbekistán) acogió la primera cumbre UE-Asia Central, donde Bruselas prometió inversiones por 12.000 millones de euros bajo su estrategia Global Gateway, rivalizando con la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China.
El objetivo es diversificar las fuentes de energía y desarrollar el Corredor Medio, una ruta comercial que evite a Rusia conectando Asia Central con Europa a través del Cáucaso, el mar Negro y Turquía. Sin embargo, la declaración final de la cumbre incluyó un gesto polémico: el respaldo a las resoluciones de la ONU que rechazan la independencia de la República Turca del Norte de Chipre (RTNC), un aliado clave de Turquía.
Varios países de Asia Central, incluidos miembros de la Organización de Estados Turcos (OET), han fortalecido lazos con la República de Chipre (reconocida internacionalmente, pero no por Turquía). Kazajistán, Uzbekistán y Turkmenistán abrieron embajadas en Nicosia, y diplomáticos kazajos declararon apoyo a la soberanía e integridad territorial de Chipre, en clara alusión al conflicto con la RTNC.
Estos movimientos son un golpe simbólico para Turquía, que mantiene tropas en el norte de Chipre desde 1974. El presidente grecochipriota, Nikos Christodoulides, celebró estas acciones como un avance sin precedentes contra la ocupación turca.
Ankara ha reaccionado con notable discreción. El ministro de Exteriores, Hakan Fidan, minimizó el tema, llamándolo un asunto familiar y evitando críticas públicas. Esto ha generado especulaciones:
- ¿Perdió Turquía influencia frente a los incentivos económicos de la UE?
- ¿Hay un acuerdo tácito con Bruselas para futuras negociaciones sobre Chipre?
- ¿Prefiere la UE rutas alternativas al Corredor Medio, como los puertos georgianos en el mar Negro?
La doctrina de la «Patria Azul», que busca consolidar los derechos marítimos de Turquía en el Mediterráneo oriental, enfrenta un desafío diplomático. La alianza entre Grecia, Chipre y ahora Asia Central debilita la posición turca en la región. Si los países turcos se alinean con la UE en el tema chipriota, Turquía podría perder un pilar clave de su política exterior.
La UE está redefiniendo su relación con Asia Central, aprovechando la crisis energética para reducir la dependencia de Rusia y marginar a Turquía. Mientras Ankara guarda silencio, sus aliados tradicionales se acercan a Bruselas, poniendo en duda su liderazgo regional. El verdadero test será si Turquía logra reafirmar su influencia o si la UE consigue reconfigurar el tablero eurasiático a su favor.


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