En las últimas semanas, volvieron al centro de las discusiones políticas las pretensiones de federalizar Siria con la intención clara de oponerse al centralismo que procura establecer el gobierno de Damasco, el cual está, como es de conocimiento público, intentando ser aceptado por los foros internacionales.
Después de las deliberaciones por el estatus de autonomía que celebraron los kurdos, apareció una réplica en la costa occidental.
En esta ocasión, quien puso el rostro y transmitió información y exigencias fue el empresario Rami Makhlouf, primo del expresidente Bashar al-Assad, y quien fuera un díscolo tardío del régimen assadista depuesto.
Makhlouf habló de crear una «Fuerzas de Élite» de 150 mil hombres bajo la coordinación suya y la del conocidísimo oficial Suheil al-Hassan (“El Tigre”). Esta cantidad de hombre confirmarían 15 divisiones y serían acompañadas por unidades de reserva con un número similar de soldados.
Makhlouf confirmó que la bandera de la región costera seguirá siendo roja, blanca y negra y pidió ayuda, para la implementación del proyecto y la seguridad civil, a la comunidad internacional con énfasis en Rusia.
Sostuvo que los administradores de Damasco no pueden garantizar la protección de los ciudadanos y tampoco la soberanía completa de Siria.
No está claro que los delineadores de la iniciativa busquen la separación del resto del país o que promocionen la ocupación de facto de potencias extranjeras.
Al parecer, el “estado alauita” comentado, podría tener, en las primeras fases, una naturaleza autonómica, pero no equivaldría a las proyecciones de la minoría drusa que pactó con Israel.
Comprendería vastas áreas que tienen una relevancia estratégica en las dimensiones económicas y marítimas y a las que quieren acceder, para su control, potencias regionales y occidentales. Al erigirse una autogestión o un estado libre e independiente, algunos actores ambiciosos verían perjudicada su voracidad.
Otra vez, desde la región costera del occidente sirio, se manifiesta su determinación de no amoldarse a las directrices de quienes quieren sacar ganancias de la era pos Assad.


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