Se desató un conflicto de alto voltaje en los interiores de las fuerzas que desplazaron a los demo-globalistas del timón del gobierno federal y que lograron arruinar una parte de sus planes de dominio total.
Dos líderes de talla mundial están al borde de la ruptura, ratificando, en un principio, el concepto de que figuras con egos enormes tienen dificultades para convivir juntas por mucho tiempo.
Donald Trump y Elon Musk protagonizan una batalla que ha shockeado a las filas que respaldan al actual gobierno norteamericano, dejando a algunas de sus franjas en la incertidumbre por lo que vendrá y en la indefinición respecto de las posturas que deben tomar ante dos caballeros de poder que, aparentemente, estarían disociándose.
Ambos constituyeron espacios propios en los que son el centro irremplazables de cada uno de ellos porque supieron conformarlos apropiadamente y ganar muy merecidamente el liderazgo cuyas proporciones traspasan las fronteras del país.
Por ello, no es del todo correcto asemejar la disputa a un choque de trenes porque, más bien, sería una colisión interplanetaria porque Trump y Musk conducen, siguiendo en la analogía, dos planetas.
Podríamos aceptar como veraces los argumentos que dieron para explicar la situación cuasi disruptiva. Trump acusa a Musk de comenzar la refriega porque no le avaló sus negocios de corporación; en tanto, Musk afirmó que Trump traicionó los ideales más nobles de cambiar las bases del estado y la nación.
También podríamos no creer enteramente en lo que ellos dicen, aún en las excusas que dan porque la razón causante podría ser otra. Igualmente, no podemos excluir a otros sujetos que, en un lado y otro, están “asesorando” e incidiendo para una guerra.
Está claro que el Jefe de MAGA ayudó mucho a Elon Musk como también es cierto que el dueño de SpaceX, Tesla y X fue importante para la vuelta exitosa de Trump a la Casa Blanca.
No cabe la menor duda que los dos se necesitaron para frustrar al globalismo y los dos continuarán ejerciendo influencia rectora en muchos partidarios y en los acontecimientos internacionales.
Elon Musk amenaza con constituir un tercer partido que compita con creces contra los demócratas y los republicanos. Si esto llegase a suceder, la lucha por poder político ya no sería unipartidista ni bipartidista porque representaría al tripartidismo, afectando seriamente los cálculos de los globalistas y de Trump.
Resta por ver muchas cosas y, entre ellas, si, al final, se restablece un bromance entre estas dos personalidades poderosas. Ya hay personajes tratando de apaciguar el enfrentamiento y sus gestiones están dando buenos resultados.


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