Hace, aproximadamente, un mes, hablando de la controversia surgida entre los dos, ahora, aparentemente, exaliados, Donald Trump y Elon Musk, puntualizamos lo siguiente: “Elon Musk amenaza con constituir un tercer partido que compita con creces contra los demócratas y los republicanos. Si esto llegase a suceder, la lucha por poder político ya no sería unipartidista ni bipartidista porque representaría al tripartidismo, afectando seriamente los cálculos de los globalistas y de Trump”.
Pues bien, Elon Musk comunicó públicamente que creó el America Party para “devolver la libertad a los estadounidenses” en expresiones de Elon.
Conforme a las primeras evidencias, la planeada estructura partidaria tendría el fichaje de, al menos, dos representantes y un porcentaje interesante de activistas antibelicistas e influencers que cooperaron con la campaña Trump 2024.
Elon Musk, quien, al igual que Trump, fue un anterior donante del liderazgo demócrata, avanzaría con las conversaciones con figuras de alto perfil de la política, del empresariado y de otras áreas para estimularles en relación con su proyecto que todavía sigue en una fase embrionaria.
Incuestionablemente, Elon Musk tiene la fuente dineraria necesaria y la infraestructura comunicacional idónea para solventar candidaturas en aras de incluir a su partido ideado en el espectro de lo político y lo institucional, restándoles espacios a Trump y los demócratas.
A pesar de ello, la faena no será simple ni fácil para Musk porque no es sencillo hacer crecer la herramienta que él se propone aplicar, aún cuando más del 40% de los estadounidenses quieren que juegue, en estos tiempos, un tercer partido con chances de influencia.
Por eso, tampoco hay que subestimar las probabilidades de viabilidad de tal proyecto.
Para enfrentar esa coyuntura, los trumpianos tendrán la aguerrida defensa de los leales al 47°, entre los cuales, sobresaldrán los referentes relevantes de los grupos nacionalistas cívicos y populistas.
Por el lado demócrata y globalista, una incursión política autónoma de Elon Musk le podría quitar los votos de varios sectores de independientes y tendrían ya dos frentes internos: contra Trump y contra Musk.
Si Elon Musk, finalmente, continúa con America Party, como competidor contra republicanos y demócratas, abriría aún más el campo de juego y aumentarían los probables escenarios resultantes de las crisis que tiene el sistema-país de los EE.UU.


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