Elon Musk habló sin filtro y dijo que: La UE debería ser desmantelada y la soberanía devuelta a cada país para que los Gobiernos puedan representar mejor a sus ciudadanos.
Lo expresó después de conocerse que los reguladores de Bruselas le impusieron una multa de €120 millones por transgresión a la Ley Europea de Servicios Digitales.
Al saberse las declaraciones de Musk, llovieron los comentarios avalando la posición del magnate y exigiendo que la UE flexibilice sus controles que consideran asfixiantes y revierta la agenda que, una parte de sus contradictores, denomina tiranía.
Todavía más, expertos y público en general comienzan a referirse de que esta vía en la que está incursa la UE no es compatible con la posición fundante del organismo y que enfrentaría dos opciones frente al futuro. La primera se relaciona con volver a sus fuentes originarias para subsistir en las próximas décadas; mientras que la otra opción se vincula una indefectible desintegración.
Previo al round entre los funcionarios de Bruselas y Elon Musk, el primer ministro húngaro, subrayó que: La UE, actualmente, está en estado de desintegración. Se está desmoronando, dando la voz de alarma desde la misma profundidad de la UE.
Es relevante destacar que el premier húngaro representa a una facción soberanista que reitera que es inconducente, desde el ángulo de la moral y la libertad de las naciones, el actual rumbo que tiene la superestructura continental y que es menester que sea desanclada del paradigma globalista.
El campo en el que se halla situado Orbán contiende permanentemente con los otros agrupamientos que pregonan la Europa del globalismo.
Estas controversias suceden a la par de informes serios, provenientes del conocimiento militar y político, que alertan de unos planes de guerra que algunas palancas europeas tratarían de adoptar para establecer escenarios bélicos a principios de la próxima década.
Retomando la tensión entre la UE y Musk, los eurófilos planifican un paquete de acciones para horadar el poderío de Elon Musk y para impedir una convergencia explícita y efectiva entre Musk y el espectro soberanista.
Para el observatorio del Washington de Trump, la ofensiva de la UE es, en parte, una réplica a la determinación estadounidense de competirle el dominio tecnológico a los europeos y de fomentar la “resistencia”, entre las naciones europeas, al programa de Soros y otros arquitectos del globalismo.
En el entretanto, las previsiones que indicaban que, para estos años, la UE entraría en su ciclo de agotamiento existencial están cobrando formas en la realidad.


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