En un artículo precedente, mencionamos que, a raíz del conflicto en Los Ángeles, los militares que respaldan al proyecto de gobierno de Donald Trump querían incidir en el terreno para eliminar cualquier giro conducente a un desplome de Trump y a la activación de una guerra civil.
Además, dijimos que estos hombres de armas son contrapuestos al bloque militar que forjó el globalismo y que son una de las piezas no menores que cuentan los oponentes de Trump para canalizar algunos deseos de poder.
Ahora bien, en medio de los incidentes, videos virales y declaraciones de todo tipo, se han conocido algunas manifestaciones de gente que sirve, actualmente, en el orden militar mostrando su posición contraria a las medidas y las formas de gobierno del líder de MAGA.
Estas “apariciones” y “apoyos en redes sociales” no son casuales ni obedecen a un momento de libertad personal que pudieron tener los implicados, sino que están conectados con otras fuentes de poder que operan en una dirección opuesta a la querida por Trump y que ya habrían trazado una hoja de ruta.
Dentro de la misma estructura militar, hay discusiones, deliberaciones y decisiones en acotados ámbitos relacionadas en cómo actuar frente a los acontecimientos y los planes diversos que se expanden en la realidad.
Aunque mandos precisos quieran dar un retrato de unidad y cohesión internas, lo verdaderamente correcto es que hay fisuras y hasta confusión en algunos niveles de los subordinados, los cuales no saben a ciencia cierta qué pasará más adelante en cuestiones específicas.
La prensa ha notado que, en estos momentos, hay más efectivos de la Guardia Nacional y de la Infantería de Marina en Los Ángeles que tropas estadounidenses en Irak y Siria. Esto habla, sin duda, de la prioridad que el marco interno tiene en el enfoque de Trump y de la envergadura de los sucesos que acontecen en la ciudad que supo ser “angelada” y que, hoy, exhibe un cuadro desfigurado y la transformaron en un campo de batalla.
Trump le confirió a las fuerzas armadas un rol clave en la reestructuración de los Estados Unidos y le proporciona un manto de dignidad y sobrevivencia que las fuerzas políticas y económicas contradictorias suyas no les dieron.
Así, Trump prevé tener el apoyo militar para continuar con el desmontaje del espacio opositor.
Y, a su vez, este encuadre piensa hacer uso de sus recursos militares en los próximos meses.
El Pentágono no está de fiesta.


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