No es la primera vez que decimos que el partido demócrata atraviesa su peor crisis histórica y que avanza velozmente hacia su colapso.
No hay día que pase sin que se acumule la evidencia fáctica que corrobora lo que aseveramos, sin que las torres de poder puedan congelar el proceso de descomposición de la estructura partidaria que fue la más potente en términos globales.
Muchos demócratas de la agenda negacionista del bienestar del pueblo de EE UU. y de tantos otros pueblos extranjeros se parecen cada vez más a los zombies de una película a punto de concluir.
Es tal la crisis que tiene el partido demócrata que no hay concordia entre sus variantes ni siquiera para cerrar filas ante la embestida trumpiana de intento de golpe de estado que denunció Tulsi Gabbard. Barack Obama, después de decir que sigue en matrimonio con Michelle, pediría unidad para bloquear el proceso judicial en su contra, pero Hunter Biden -en nombre de su madre, la Doctora Jill- reapareció para disparar contra las fuerzas que derribaron la candidatura a la reelección de su padre, incluyendo el mencionado Obama.
No se salvaron de las críticas de Hunter estrategas de la talla de James Carville y David Axelroid, a los cuales acusa de haber intervenido la renuncia a un segundo mandato de Joe y de no ser tan geniales en los diseños estratégicos. En honor a la verdad, digamos que es cierto lo que dijo el irremediable Hunter y, muy especialmente, en que los dos consultores referidos no pueden ganar ni una sola gran elección con sus “guías”.
Pero también Carville, dijo, el lunes, en el New York Times: “el Partido Demócrata está en ruinas».
Para quien formara parte del éxito electoral de Bill Clinton, en 1992, el partido otrora pujante hoy está “Sin líder”, con sus miembros “confundidos” y “divididos”, siendo la formación política “Un coche destartalado” avanzando hacia una “guerra civil civilizada”.


Deja un comentario