El pasado 9 de febrero, afirmamos lo siguiente: Simultáneamente, se conoce que el misil iraní Khorramshahr tuvo un fuerte impacto en las previsiones de Netanyahu y Trump y, en lo que concierne al bando norteamericano, esto se tradujo en las conversaciones que tuvieron lugar en Mascate el viernes 6 de febrero.
Estas conversaciones continuarán un tiempo más ya que los cálculos del Salón Oval estarían en desacuerdo con los informes de resultados positivos y a menor costo que la acercaron algunos estímulos belicistas.
Presuntamente, y según informaciones que se manejan en los países del Golfo, Trump, en el encuentro que mantuvo con Netanyahu, el miércoles 11, se habría opuesto a la iniciativa de entrar en una guerra regional y querría acelerar un acuerdo con Teherán donde una parte de sus exigencias se cristalicen.
Es decir, Trump estaría dando prioridad al formato de las negociaciones, por sobre cualquier intervención militar directa, aunque, desde luego, no hay garantías de que el inquilino de la Casa Blanca se mantenga en esta postura de manera indefinida.
Un día después de la reunión con Netanyahu, Trump le dijo a un grupo de periodista: Tenemos que llegar a un acuerdo, de lo contrario las consecuencias serán muy graves, expresando su creencia de que sería conveniente llegar al acuerdo en el plazo de un mes.
Asimismo, se despliega un segundo portaaviones estadounidenses en Medio Oriente sin impactar en la posición inflexible de Irán porque los refuerzos militares iraníes y estadounidenses no cesan, lo que obliga a los estados mediadores a vigorizar sus tareas para desactivar cualquier escenario de guerra ya que consideran que un error de comprensión o una dinámica de presión bélica sobre una de las dos partes podría descarrilar el proceso de conversación ya que tanta acumulación militar, en el área, podría ser una tentación peligrosa y un riesgo fatal.
Todas las miradas están puestas en Trump y Jameneí y, según la consignación de noticias sensibles, un grupo de socios regionales de Trump le enfatizaron al presidente americano que Netanyahu estaría cada vez más fuera de sí y que es prudente que Estados Unidos se desacople de un plan que le reportaría una catástrofe estratégica para los intereses geopolíticos estadounidenses.


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