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Un académico chino previó la crisis de la IA en la India meses antes de que Wall Street reaccionara

14–20 minutos

Estimados lectores, en la gran traducción del día les traemos un artículo de Mao Keji en The China Academy que pone el foco en la IA y la India.

El sector de los servicios informáticos de la India está perdiendo rápidamente contratos en el extranjero. El académico chino Mao Keji lo previó cuatro meses antes de que el informe Citrini despertara la preocupación. El artículo original se publicó en chino en octubre de 2025.

Una noticia publicada recientemente ha sacudido fuertemente los nervios de la industria de TI de la India. La mayor empresa de servicios de TI de la India, Tata Consultancy Services (TCS), anunció el mayor despido de su historia: para marzo de 2026, se eliminarán 12.000 puestos, aproximadamente el 2 % de la plantilla total. Esta decisión no solo ha inquietado a decenas de miles de familias, sino que también ha hecho que toda la sociedad india, por primera vez, sienta visceral y profundamente el impacto potencial del «choque de la inteligencia artificial (IA)».

Además, a principios de 2025, surgió el gran modelo de código abierto DeepSeek, que sorprendió al mundo por su modelo de código abierto, su bajo coste y su alta eficiencia, lo que llevó a la industria india a preguntarse: ¿por qué se produjo este avance en China y no en la India, famosa por su industria de TI?

Durante mucho tiempo, las exportaciones del sector servicios centradas en las tecnologías de la información han sido un pilar de la economía india, no solo aportando importantes divisas y oportunidades de empleo, sino también convirtiéndose en un motivo de orgullo para la India. Sin embargo, bajo la ola de la IA, esta industria pilar está siendo sometida a duras pruebas. Ante la sustitución tecnológica, las fricciones geopolíticas y la profunda reestructuración de la cadena de suministro mundial, la India debe responder a una importante pregunta sobre el futuro: ¿mantendrá este gigante de las tecnologías de la información, conocido por su «ventaja humana», su rumbo en la era de la IA o se perderá en la tormenta?

El halo y la sombra del «mito del servicio» de la India

Para comprender la profunda ansiedad que reina actualmente en la industria tecnológica de la India, es necesario remontarse a su trayectoria de desarrollo durante los últimos 30 años.

En la década de 1980, la India emprendió gradualmente un camino diferente al modelo de «primero la fabricación, luego los servicios» de Asia Oriental. Gracias al apoyo de las políticas y a la profunda utilización de los recursos humanos, la India logró, en cierto sentido, un «salto industrial», saltándose la industrialización a gran escala y pasando directamente a una estructura industrial dominada por los servicios. Tras la liberalización económica de la India en la década de 1990, la industria de los servicios de TI se convirtió casi de la noche a la mañana en la marca más competitiva de la India a nivel internacional.

Lo que realmente hizo famosa a la India fue la crisis del efecto 2000 (bug del milenio). En aquella época, los sistemas de software globales representaban comúnmente el año con dos dígitos, por lo que la llegada del 2000 podía provocar errores en los programas y fallos masivos en los sistemas. Ante esta amenaza urgente, muchas empresas multinacionales tuvieron que buscar socios de externalización. Los programadores indios, con servicios de TI de bajo coste, un inglés fluido y una cultura de trabajo muy conforme, asumieron pedidos masivos de reparación de programas a nivel mundial, lo que les valió el reconocimiento como «back-office fiable». Esto no solo reportó a la India considerables ingresos en divisas, sino que también le granjeó una reputación en el mercado mundial de servicios de TI.

El Gobierno indio aprovechó con entusiasmo esta oportunidad histórica y aplicó sucesivamente políticas como la creación de parques de software, la concesión de subvenciones a la exportación, la exención de aranceles sobre el hardware y la promoción de la introducción de tecnología, lo que garantizó el rápido crecimiento de la industria informática de la India. Empresas como TCS, Infosys, Wipro y Tech Mahindra crecieron rápidamente durante este periodo, con negocios en toda Europa y América, sentando las bases para que la India se convirtiera en un «importante país de externalización de servicios».

Desde entonces, la industria de servicios de TI de la India mantuvo un crecimiento acelerado durante 30 años. Entre 1993 y 2022, las exportaciones de servicios de la India se expandieron a una tasa de crecimiento anual compuesta del 14 %, muy por encima de la media mundial. En 2022, la India se había convertido en el segundo mayor exportador de servicios de TI a nivel mundial, solo por detrás de Irlanda, con un 15 % del mercado global. Y lo que es más importante, esta industria alivió en gran medida el déficit comercial a largo plazo de la India, lo que supuso un apoyo fundamental para la estabilidad económica nacional. Por lo tanto, la India se convirtió en un ejemplo de desarrollo sorprendente entre los países de desarrollo tardío.

La particularidad del modelo indio radica en su inteligente evitación de los elevados requisitos de infraestructura de la industria manufacturera. En comparación con la industrialización, que requiere el apoyo total de las redes ferroviarias, viarias y energéticas, los servicios de TI solo necesitan parques modernizados dispersos y redes de banda ancha. Y lo que es más importante, eludió las rígidas leyes laborales de la India, maximizando la ventaja del talento «inglés + bajo coste + escala». Este nicho único permitió a la India encontrar su lugar en la cadena industrial mundial y ofreció a innumerables jóvenes oportunidades de movilidad ascendente y trabajo digno.

Sin embargo, detrás del halo hay motivos de preocupación. El auge de la industria de TI de la India se ha basado más en el «arbitraje humano» que en la innovación independiente: suministra continuamente mano de obra de programadores de bajo coste al mercado mundial, pero rara vez produce tecnología o productos originales. Este modelo ha sido eficaz durante los últimos 30 años, pero con la llegada de la ola de la IA, parece estar convirtiéndose en una nueva «maldición de los recursos».

Deficiencias en materia de innovación y el «dilema de los recursos humanos»

Aunque la industria tecnológica de la India tiene una gran visibilidad en el mercado mundial, no se puede ignorar un hecho incómodo: la India ha sido la «trastienda» del mundo, pero nunca se ha convertido en el «escenario principal» de la innovación.

En los últimos 30 años, la industria india apenas ha lanzado ningún software original reconocido a nivel mundial: ningún sistema operativo independiente, navegador, plataforma de redes sociales o sistema de software empresarial como SAP u Oracle. Aparte de Zoho (una conocida empresa india de software ofimático) y Finacle (solución de sistema bancario central de Infosys), que tienen cierta influencia en áreas específicas, la mayoría de las empresas indias de TI siguen siendo «proveedores de servicios». La India ocupa una posición relativamente estable en la cadena de externalización, pero carece de beneficios profundos.

Los académicos incluso describen la trayectoria de la India en el sector de las tecnologías de la información como «perder todos los trenes expresos». Desde el software de escritorio hasta las aplicaciones móviles, desde las redes sociales hasta los vídeos cortos, ninguna de las oleadas de la economía digital ha logrado incubar en la India empresas de tecnologías de la información innovadoras con influencia mundial. Ni siquiera en el mercado nacional ha cambiado la situación. Después de que TikTok fuera prohibido en la India por razones de seguridad, surgieron numerosas aplicaciones imitadoras, pero la mayoría estaban mal hechas, ofrecían una mala experiencia al usuario y pronto desaparecieron. Esta falta sistemática de productos originales refleja problemas profundamente arraigados en el sistema y el modelo de la India.

Objetivamente, el talento informático de la India es realmente escaso a nivel internacional. Los mejores graduados son rápidamente contratados para puestos bien remunerados en Silicon Valley y Wall Street; los ejecutivos de origen indio son habituales en Microsoft, Google y Adobe. El talento de nivel medio-alto es contratado directamente por los centros de I+D de las multinacionales en Noida, Gurgaon y Bangalore. Si bien las empresas nacionales absorben una gran cantidad de programadores, estos ocupan principalmente puestos de bajo valor añadido. La «fuga» de talento da lugar a una grave «fuga de cerebros», lo que impide que las élites con potencial innovador echen raíces a nivel local.

Una contradicción más profunda radica en la falta de incentivos para la innovación en la India. Gigantes como TCS e Infosys tienen modelos de beneficios estables en estructuras de mercado monopolísticas. Prefieren ampliar la mano de obra para satisfacer las necesidades de los clientes en lugar de arriesgarse a invertir en I+D; contratan mano de obra poco cualificada para alargar los ciclos de los proyectos en lugar de emplear talento altamente cualificado para mejorar la eficiencia. Esto deja a los programadores en trabajos repetitivos, lo que encadena a la industria a cadenas de servicios de gama baja.

Los datos ilustran el problema. En 2024, el gasto en I+D de la India representó solo el 0,65 % del PIB (unos 25 400 millones de dólares). Por el contrario, la inversión total en I+D de China en 2024 fue de 3,6 billones de RMB (unos 505 350 millones de dólares), el 2,68 % del PIB; en Estados Unidos, el gasto total en I+D en 2024 fue de unos 970.000 millones de dólares, el 3,3 % del PIB.

Además, la brecha de la India no solo se encuentra en la escala absoluta, sino también en la cultura y el ecosistema de I+D. La India carece de una cadena completa de capital riesgo-I+D-producto y de suficiente inversión de capital riesgo para apoyar a las empresas emergentes. Incluso con ideas innovadoras, las dificultades de financiación y los monopolios del mercado a menudo las acaban con ellas.

En este entorno, las empresas indias de TI rara vez se aventuran en campos emergentes. Funcionan más como «fábricas de horas de trabajo», proporcionando mano de obra a los clientes occidentales según sus necesidades, que como «motores de innovación».

El coste de este dilema está empezando a hacerse patente. Para los jóvenes indios, entrar en el sector de las TI ofrecía antes una vía de acceso a la clase media, pero a medida que el crecimiento de los salarios se estanca y la sustitución por la IA se acelera, ese sueño se está desvaneciendo. Mientras tanto, la insuficiencia de la industria manufacturera deja a la India sin industrias alternativas para emplear a estos jóvenes.

Se puede decir que la gloria pasada de la industria informática de la India se basa en la mano de obra barata más que en la innovación impulsada por la tecnología. Una vez que la IA muestra su superioridad absoluta, la fragilidad de este modelo queda totalmente al descubierto.

IA y doble impacto geopolítico

Si el éxito de la industria informática de la India durante los últimos 30 años se basó en las ventajas de los costes laborales y los dividendos de la globalización, después de 2025, ambos apoyos se han debilitado simultáneamente. La rápida evolución de la tecnología de inteligencia artificial, junto con las políticas proteccionistas del presidente estadounidense Trump, está gestando una dura tormenta que podría cambiar el futuro de la India.

Durante mucho tiempo, los programadores indios se consideraron recursos laborales «de bajo coste y alta eficiencia». Ya fuera para la depuración de códigos, la gestión de bases de datos o el soporte técnico, las empresas indias podían completar las tareas a un coste mucho menor que en Europa o Estados Unidos. Sin embargo, esta ventaja se está viendo rápidamente erosionada por la IA. Las herramientas de IA generativa, como ChatGPT, Claude y Gemini, ahora pueden realizar de manera eficiente el trabajo repetitivo que antes realizaban grandes equipos de programadores indios. Estas herramientas pueden completar tareas externalizadas masivas de forma más rápida y económica, borrando instantáneamente la «diferencia de costes de mano de obra humana» de la India.

El anuncio de TCS de 12 000 despidos es un microcosmos de este efecto de sustitución de la IA. Aunque TCS no mencionó explícitamente la IA, el sector cree ampliamente que es el resultado de la automatización y los sistemas inteligentes. En el futuro, seguirá siendo necesario contar con programadores humanos, pero principalmente para puestos complejos, innovadores y estratégicos, mientras que la demanda de puestos repetitivos de nivel medio y bajo disminuirá drásticamente. Esto significa que la enorme mano de obra informática de la India podría enfrentarse a un desempleo estructural.

De hecho, el impacto de la IA en la industria informática de la India y su mano de obra no llegó de forma repentina. El auge mundial de la IA ya se había producido alrededor de 2015, pero los gigantes informáticos indios no respondieron de forma activa. Estaban inmersos en el gran mercado de la externalización de mano de obra, obteniendo beneficios estables gracias al arbitraje de mano de obra barata.

Además de las crisis tecnológicas, la India también debe hacer frente a las medidas políticas de su mayor mercado: Estados Unidos. Más de la mitad de las exportaciones de servicios de TI de la India dependen de clientes estadounidenses, y TCS, Infosys y otros gigantes generan más del 60 % de sus ingresos en Norteamérica. Esta concentración excesiva en un solo mercado siempre ha sido un riesgo en el modelo indio.

En julio de 2025, la administración Trump impuso un arancel del 25 % a los productos indios y, en agosto, alegando el comercio con Rusia, lo aumentó al 50 %. Aunque estas medidas se dirigen principalmente al comercio de mercancías, el clima político resultante también afecta profundamente al sector servicios de la India. Poco después, el Senado de los Estados Unidos propuso la «Ley de prevención de la deslocalización de puestos de trabajo», que impondría un impuesto del 25 % a todos los servicios subcontratados, con el objetivo directo de impedir que las empresas sigan subcontratando puestos de trabajo a la India y otros proveedores de servicios de bajo coste, promoviendo la «repatriación de puestos de trabajo».

Si se aplica esta política, las empresas indias de tecnología de la información se verán directamente afectadas. A diferencia de la industria manufacturera, que puede trasladar la producción de un país a otro, las cadenas de externalización de servicios son más cortas y están más concentradas. Una vez que aparezcan barreras en el mercado estadounidense, a la India le resultará difícil encontrar rápidamente mercados alternativos. En otras palabras, la India podría perder la mitad de su base de exportación.

La realidad es que la IA está ayudando a Estados Unidos a lograr la «repatriación de servicios». Anteriormente, las empresas estadounidenses subcontrataban gran parte del trabajo administrativo a la India debido a su importante ventaja en términos de costes. Hoy en día, la IA puede realizar muchas tareas a nivel nacional y, con las políticas proteccionistas, la subcontratación se vuelve rápidamente innecesaria. Mientras que Trump hizo hincapié en el «retorno de la fabricación», la IA está haciendo que la repatriación de servicios sea más factible. En comparación con la fabricación, que requiere una gran inversión, la relocalización de los servicios es más fácil, más rápida y estimula más directamente el empleo. Para la India, esto supone un golpe sin precedentes.

La doble conmoción de la IA y la política estadounidense ha situado al sector de las tecnologías de la información de la India en una situación sin precedentes. Para la India, esto no es solo un reto industrial, sino que podría convertirse en una crisis social y política. Actualmente, la industria de TI de la India emplea directamente a más de 5,4 millones de personas e indirectamente a decenas de millones más. Si se extiende una ola de despidos masivos, el desempleo juvenil aumentará inevitablemente. Teniendo en cuenta que la India ya se enfrenta a una tasa de desempleo superior al 8 %, este aumento podría desencadenar un descontento social generalizado y aumentar la presión política.

Lo que es más grave, las exportaciones de servicios de TI son un pilar fundamental para compensar el déficit comercial de bienes de la India. En 2023, las exportaciones de servicios de la India alcanzaron los 325.000 millones de dólares, lo que compensó aproximadamente 250.000 millones de dólares del déficit comercial de bienes. Si este pilar se ve sacudido, la India podría enfrentarse a presiones sobre las reservas de divisas, la depreciación de la rupia y la inflación importada, lo que afectaría no solo a la estabilidad económica, sino también a las perspectivas políticas del Gobierno de Modi.

Medidas de respuesta y opciones de futuro

Ante las presiones mencionadas, desde 2025, el Gobierno y la industria indios han puesto en marcha una serie de medidas de «respuesta de emergencia» para intentar rescatar el tambaleante mito de las tecnologías de la información.

Apenas diez días después de que DeepSeek causara conmoción, el Ministerio de Electrónica y Tecnología de la Información (MeitY) de la India anunció el lanzamiento de un programa nacional de inteligencia artificial, solicitando públicamente propuestas de I+D para modelos de inteligencia artificial grandes y polivalentes. El Gobierno coordinó consorcios como Reliance Industries y Tata Group para aportar potencia de cálculo, y movilizó cerca de 19.000 GPU de proveedores de servicios en la nube privados y centros de datos a precios subvencionados para los equipos de investigación que desarrollaban modelos locales. La decisión y la rapidez de estas acciones son poco habituales en la historia tecnológica de la India.

Sin embargo, los problemas son evidentes. El sistema de educación superior de la India ha producido muchos programadores cualificados, pero no ha logrado formar un equipo de investigación capaz de competir con los mejores grupos de investigación del mundo. Incluso con la potencia informática subvencionada por el Gobierno, la falta de algoritmos originales, corpus y ecosistemas de aplicaciones limita el desarrollo de la IA en la India a un nivel de «seguidor».

A nivel empresarial, algunos gigantes indios de las tecnologías de la información han reconocido que la transformación es urgente. Infosys y Wipro han anunciado planes para aumentar la inversión en I+D en IA y en la recapacitación de sus empleados durante los próximos tres años, intentando pasar de la externalización humana a la externalización inteligente. TCS tiene previsto destinar más recursos a la consultoría de alta gama y a la integración de sistemas, reduciendo su dependencia de la mano de obra de programación de baja gama.

Mientras tanto, los Centros de Capacidades Globales (GCC) de las empresas multinacionales en la India pueden convertirse en un avance para la transformación. Estos centros, responsables del apoyo administrativo, están asumiendo cada vez más tareas de I+D, jurídicas y financieras con mayor valor añadido. Si la India puede utilizar estas plataformas para mejorar el talento nacional y fomentar la difusión de conocimientos, puede escapar gradualmente de la trampa de la gama baja.

Sin embargo, el coste de la transformación es significativo. Millones de trabajadores en puestos poco cualificados deben adaptarse rápidamente a las exigencias de la era de la IA. El reciclaje profesional y la mejora de las competencias requieren una financiación masiva y profundos ajustes en el sistema educativo y la estructura industrial. Sin una transición fluida, los desajustes de talento a gran escala podrían convertirse en un peligro social latente.

Para la India, el reto actual no es solo una crisis industrial, sino una prueba estratégica nacional. Un experto industrial indio comentó:

«DeepSeek puede servir como el mejor recordatorio para la India de que el éxito pasado no garantiza los resultados futuros».

En última instancia, el futuro de la industria informática de la India depende de si está dispuesta a aceptar plenamente y ponerse al día con la era actual impulsada por la innovación.


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