En una confirmación clara de la lucha dura que hay entre bambalinas por el dominio de la política colombiana, se hicieron públicas unas grabaciones y otras informaciones relacionadas con un intento por derrocar al presidente izquierdista Gustavo Petro cuando falta, precisamente, un año para el recambio de la investidura presidencial.
La campanada la dio, curiosamente, el diario español, El País, el pasado 29 de junio, al publicar audios y testimonios que revelarían una conspiración activa cuya extensión llegaría a niveles que todavía permanecen en lo incógnito y que estarían enclaustrados en algunos anillos de la élite de poder que habrían decidido actuar en paralelo con el proceso electoral.
Aunque el panorama tiene muchos claroscuros, hay un cúmulo de datos relevantes que demuestran por sí mismos que la inquietud, la preocupación y la impaciencia predominarían en vastas redes de la sociedad al ver que no habría discontinuidad, en agosto de 2026, con el programa del gobierno vigente.
Por supuesto, la gestión de Gustavo Petro contiene un significativo respaldo social que consolidaría la polarización reinante que hace pensar a muchos que Colombia estaría en un clima de pre guerra civil.
Desmesurado o no dicho juicio, no se puede negar el ambiente caldeado que se esparce y que pondría en zozobra ciertos empeños por el acaparamiento del poder.
Retomemos la treta del presunto golpe de estado que la justicia comenzó a investigar.
De acuerdo con la pieza periodística, uno de los conspiradores es el excanciller de Petro, Álvaro Leyva, quien trató de atraer el favoritismo de Donald Trump, aventura que culminó en un fracaso porque, y esto lo acotamos nosotros, el 47° no propiciaría, por el momento, el injerencismo golpista en la región.
La lista de conspiradores incluiría a destacadas figuras de la política, la economía y la prensa de Colombia y también a organizaciones tales como el Cártel del Golfo y las disidencias de las FARC.
Sorpresivamente, aparece el nombre de la vicepresidenta de la República, Francia Márquez, y también del senador y precandidato a la presidencia que sufrió un atentado el 7 de junio, Miguel Uribe Turbay, en un aglutinamiento de fibras ideológicas y políticas distintas.


Deja un comentario