La confrontación tecnológica entre Estados Unidos y China ha llegado a su punto álgido. Es un duelo discreto, mucho menos llamativo que el duelo comercial, pero aun así altamente estratégico. ¿Qué está pasando? Por un lado, Washington busca limitar el progreso de Pekín; por otro, el gigante asiático está invirtiendo considerables recursos económicos para fortalecer su sector de alta tecnología.
El Dragón, en particular, está intensificando sus esfuerzos para construir un ecosistema nacional de IA (Inteligencia Artificial) que pueda operar sin tecnología occidental, preparándose para una prolongada competencia tecnológica con EE. UU. En este contexto, varias empresas chinas están desempeñando un papel clave, en particular Huawei.
Washington ha intentado frenar el progreso de China en inteligencia artificial mediante controles de exportación y otras restricciones que limitan el acceso de Pekín al capital, el talento y la tecnología de vanguardia estadounidenses. Hasta cierto punto, estas restricciones han funcionado.
Sin embargo, China está respondiendo con crecientes esfuerzos para ser más autosuficiente en IA, lo que le otorga una ventaja que, en última instancia, podría hacerla menos vulnerable a la presión estadounidense. Varias de estas iniciativas se presentaron en una conferencia sobre Inteligencia Artificial que concluyó esta semana en Shanghái, la cual fue utilizada por funcionarios chinos como escaparate de productos sin tecnología estadounidense.
La conferencia se realizó tras una serie de anuncios e inversiones en China destinadas a fortalecer su capacidad manufacturera, incluyendo una rápida expansión en la producción de energía y la formación profesional.
Ganar la carrera global en este campo implica una elevada apuesta. EE. UU. aún cuenta con una ventaja inicial, ya que Silicon Valley alberga los modelos de IA más populares y los chips más potentes. Pekín lleva la delantera, pero para superar definitivamente a su rival, el gigante asiático necesita gestionar la última generación de chips.
El mayor desafío de China en Inteligencia Artificial es superar las dificultades para obtener los chips más avanzados del mundo.
Washington ha privado a China de algunos de los semiconductores más sofisticados de Nvidia, así como de las máquinas herramienta avanzadas utilizadas para fabricar chips de vanguardia. Estas restricciones, según muchos expertos, seguirán frenando el avance de China. Huawei, por ejemplo, está liderando los esfuerzos para superar estas restricciones.
Hace unos meses, el director ejecutivo de la empresa con sede en Shenzhen, Ren Zhengfei, habló con Xi Jinping sobre el nuevo proyecto coordinado con otras 2.000 empresas para ayudar al sector chino de semiconductores a alcanzar una tasa de autosuficiencia del 70 % para 2028.
Huawei ha logrado combinar los mejores chips disponibles para igualar el rendimiento de algunos sistemas informáticos estadounidenses. Esto ayuda a las empresas locales a alcanzar algunos de los mismos objetivos informáticos que las estadounidenses, como el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial generativa de vanguardia, a pesar de consumir más energía que los chips estadounidenses.
Los analistas de Morgan Stanley predicen que para 2027, el 82 % de los chips de inteligencia artificial de China serán producidos por fabricantes nacionales, frente al 34 % en 2024. Un avance considerable.


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